Sólo quiero ser mía.

Sólo quiero ser mía. Pero.

Los tacones. Deberías tener hijos pronto. Qué puta eres. Alquílame tu vientre. Enseña un poco más. Calladita estás más guapa. ¿Cómo te va a violar tu novio?

Piernas cruzadas. Gorda. Volver sola a casa. Ponte el velo. Si vas con ese escote, ¿a dónde quieres que mire?

La mujer de. Ponte guapa para él. Tú a fregar. Eres una estrecha. Demasiado delgada. Depílate. Lo iba pidiendo a gritos. Mandona, ¿qué se habrá creído?

Acoso callejero. Disney como doctrina. Salarios más bajos. Cosificación. Autocosificación.¿Embarazada? Despedida.

Silencio cómplice.
Denuncia.
No estás sola.
Se ha muerto mientras la han matado.

Casi 3 mujeres asesinadas a la semana en lo que va de año, una violación cada 7 horas y aún te dicen eso de “no soy feminista ni machista”. Curioso. Si no apoyas la teoría de la igualdad y declinas la de la superioridad, ¿estás oficialmente en los mundos de Yupi?

Si miramos hacia otro lado, si normalizamos comportamientos abusivos en su forma física, verbal, psicológica y laboral contra nosotras; si pasamos por alto la violencia machista, comenzamos a formar parte del problema.

Nos pagan menos pero, al menos, tenemos trabajo. Nos pegan porque algo hemos hecho mal o, con suerte, sólo tienen un mal día. Nos violan porque les hemos provocado. Y no nos acosan verbalmente, sólo son cumplidos, loca. Loca del coño, por supuesto.

Pero no.

Nos pagan menos porque nos consideran menos válidas. Porque nos prefieren en casa.
Nos agreden porque nos creen suyas y, como parte de su propiedad, estamos sometidas a ellos.
Nos violan porque nos han cosificado.
Y nos piropean desagradablemente por la calle, buscando humillarnos y reafirmar su control sobre nosotras. ¿O creéis que los de los “cumplidos” esperan que tras su berrido os deis la vuelta y os lancéis a sus brazos? No, nos están diciendo todo lo que pueden hacernos sin que podamos rechistar.

Pero hay formas de evitarlo. En la educación. En tu casa. En la escuela. En el parque. En la legislación. Con tus ojos bien abiertos y tu boca nunca cerrada.
Nunca es demasiado pronto para educar en igualdad real.

No miremos hacia otro lado. Lo que da miedo no es el feminismo. Lo que da miedo, es un país en el que una huelga de hambre de mujeres que luchan por la reforma de una ley inútil que las desprotege, no abra los telediarios. Lo que da miedo es la ausencia de debate sobre la violencia machista entre el Gobierno y la oposición. Lo que da miedo son las 21 mujeres asesinadas lo que va de 2017 en España y que algunos hoy se estén aún preguntando por qué el Día de la Mujer.

No estamos de celebración. Pero nos queremos. Y nos queremos vivas y libres.

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